Pedir disculpas

Una disculpa puede ser superficial y sin significado si la forma en cómo debería ser expresada no va dirigida al alumno y a las partes implicadas.

Ayudar al chico a pensar a quién, cómo, cuando y dónde dirigir su disculpa.

Profesor:
Alumno:
Profesor:

Alumno:
Profesor:

Pienso que le debes una disculpa.
De acuerdo, me disculparé si eso ayuda a alguien.
Creo que tienes que hacerlo si quieres arreglar esto.
Lo haré, si tengo que hacerlo.
Muy bien, ¿cómo piensas disculparte?

Sorprendentemente los estudiantes, a menudo, desean disculparse por sus accio-nes. Esto, sin embargo, suele ser una simple salida. Una disculpa es una táctica fácil para escapar de otros castigos. Esto ocurre porque es fácil disculparse sinceramente si no hay otras consecuencias.

Existen diferentes niveles de disculpa. Una rápida declaración, “De acuerdo, lo siento”, es sin duda una disculpa, sin embargo está lejos de ser tan significativa como un arrepentimiento sincero manifestado ante varias personas: “Lo que hice fue una equivo-cación y ahora que estáis todos presentes quiero decir que siento lo que hice.

Disculparse es una de las habilidades sociales más importantes que los jóvenes deben aprender a dominar. Muchos estudiantes no la dominan, por ello podemos utilizar los errores para que los estudiantes practiquen el concepto de pedir disculpas.
Una disculpa escrita es, a veces, una mejor alternativa a la simple verbalización. Cuando el estudiante compone su disculpa necesita considerar qué dirá y cómo expre-sarse mejor. En una carta de disculpa bien elaborada, el estudiante:
- Describe el incidente francamente.
- Demuestra que ha comprendido el daño causado por su acción.
- Se disculpa por lo que hizo.

Ejemplo
Un chico empujó a otro dos años más pequeño que él mientras ambos escalaban los aparatos del recreo. El pequeño al caer al suelo se cortó el labio y comenzó a sangrar. Cuando el incidente llegó al profesor vigilante el niño mayor admitió fácilmente lo que había hecho y parecía comprender bien que lo que había hecho era peligroso y desconsiderado. Estaba deseando disculparse “en el acto”.
El profesor, sin embargo, le indicó que pensara sobre cómo debería dis-culparse y para ello preguntó a los demás compañeros en un debate sobre cómo sería una forma apropiada de disculparse.
Al final acordaron que el chico debería escribir una sincera carta de dis-culpa al niño pequeño, una carta que el pequeño podría enseñar a sus padres en casa.


Una disculpa es sincera sólo cuando se consigue con un entendi-miento
del daño y peligros que se han infringido.

Próximo escalón
El hecho de que un estudiante pida disculpas por sus hechos y que indique que es consciente de las consecuencias dañinas de sus acciones, no es necesariamente suficiente para convencer a los demás o al propio infractor de que lamenta verdaderamente su infracción.
Para ser más significativo, expresará sus disculpas indicando también una buena voluntad en la dirección de solventar el error que cometió. Este paso es tratado bajo el título “Expiación”

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